
Creo, decididamente, que los que sólo miramos con los ojos no vemos: como decía el zorro de Le Petit Prince, sólo se conoce con el corazón.
A fin de cuentas se trata de objetivar el mundo a base de instantáneas: alguien detiene el tiempo y plasma un fragmento del mundo sin trampa ni cartón.
Me mueven los momentos de luz tranquila, de calmada alegría, de sosegada pesadumbre, en la que está presente, y de que modo, esa dura forma de eternidad que llamamos ausencia.
Tino Barriuso